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Fernando González Llort Así expresaba en su alegato
Fernando González Llort, uno de los cinco
cubanos encarcelados en Estados Unidos por luchar contra el terrorismo,
antes de que la jueza increíblemente lo condenara a 19 años de privación de
libertad en lo que devino un juicio
completamente amañado. Fernando González Llort,
nació en La Habana el 18 de agosto de 1963. Viajó a Estados Unidos en
la riesgosa misión de defender a Cuba de los planes y ataques
terroristas fraguados en Miami, con la tolerancia de las autoridades
norteamericanas. No buscaba información clasificada sobre ese país, ni atentó
contra su seguridad ni la de ninguno de sus ciudadanos. En cambio, perseguía
descubrir y alertar sobre acciones criminales de la extrema derecha del exilio
cubano, principalmente de organizaciones mafiosas como la Fundación Nacional
Cubano Americana (FNCA). Por proteger a cubanos, y también a
estadounidenses que podrían verse en peligro por las acciones de estos grupos
de fanáticos establecidos en La Florida, Fernando, de procedencia obrera,
ha sufrido el ensañamiento de sus carceleros que lo
han enviado a celdas de castigo durante meses, con el ánimo de doblegar su
firmeza. Nunca tuve la menor duda de que tendríamos el
apoyo incondicional de la Revolución y su dirección, expresó en carta
enviada a su esposa, Rosa Aurora Freijanes. Y agregaba que él, junto a sus
compañeros encarcelados, se mantendrían fieles a la justa causa que han
defendido. Pero según sus propias cartas,
Fernando nunca imaginó que ese respaldo se manifestara de forma tan
masivamente y de que todo el pueblo cubano se encontrara unido en la batalla por
lograr el regreso a Cuba del grupo. Graduado en el Instituto Superior de Relaciones
Internacionales (ISRI) con diploma de Oro, Fernando se caracteriza por ser muy
sencillez, reservado y responsable;
ama la música de Silvio
Rodríguez, el folclor nacional y el baile,
sones y guarachas preferentemente. Hemos vivido momentos muy emocionantes oyendo
las mesas redondas y tribunas, al pueblo como marcha ordenadamente exigiendo
nuestra libertad, a nuestros familiares como confían en nosotros y a Fidel que
nos haya caracterizado como quintento de gigantes.... Esto lo asumimos con
profundo orgullo y con el compromiso de seguir fieles a los ideales del
pueblo y la Revolución, sean cuales sean las circunstancias y el tiempo que
tengamos que permanecer en la cárcel. Aunque estoy en condiciones difíciles -ha
comentado- no pensé que hacía nada heroico, es lo que tenía que hacer, no hay
otra opción ... Estoy seguro,
que millones de cubanos, en iguales circunstancias, habrían hecho lo
mismo que nosotros. Fernando fue acusado de
conspiración, documentación falsa, y actuar como agente de un gobierno
extranjero sin comunicarlo al fiscal general, en un juicio
en el que primó la
política hostil y agresiva hacia la Revolución por parte de cabecillas de la
mafia cubanoamericana de Miami, en conjunción con funcionarios federales y
autoridades judiciales norteamericanas. La madre de Fernando, Magali Llort, digna
y amorosa, recuerda cada momento de los más de dos años y medio en los que, en
un principio, nada sabía de su hijo, y el calor humano con el que la acompañan
sus compatriotas en la demanda de liberación de Fernando,
junto a Gerardo, René, Tony y Ramón. Siente orgullo por Fernando, de
quien afirma es noble, generoso y reservado. “Estoy
muy identificada con el camino de mi hijo y tendrá mi apoyo hasta el final,
porque esta batalla la libramos no sólo por ellos sino por todos, por el
pueblo de Cuba”, dijo Magali Llort, quien ya había advertido: ''Miami me hace
desconfiar mucho de ese juicio'', aludiendo al ambiente hostil, nada imparcial
en esa localidad, donde sesionó el tribunal no obstante la solicitud de la
defensa de cambiar la sede y con lo cual se violó la VI Enmienda a la
Constitución de Estados Unidos. Para Rosa Aurora, esposa de Fernando, Estados
Unidos no ha aplicado verdadera
justicia en el caso, en clara alusión a la férrea hostilidad de la prensa
floridana al servicio de la mafia cubano-americana, la cual en todo momento
ejerció presiones sobre los miembros del jurado y testigos de las vistas orales
en la corte. Es
muy difícil lograr imparcialidad en un ambiente en el que hay un bombardeo
constante contra Cuba y tratan de manipularse y ocultarse sus realidades,
agregaba. El propio Fernando ilustraba así las
manipulaciones de los medios de prensa: ‘’... Quienes crean que la radio
cubana de Miami y las organizaciones extremistas cubanas en esta localidad
representan la forma de pensar de la mayoría de los cubanoamericanos residentes
en esta ciudad, están cayendo precisamente en la trampa que ha tendido ese
sector extremista y minoritario, pero económicamente poderoso, para presentar
una imagen de unidad y representatividad de los sentimientos de cientos de miles
de cubanos que viven aquí, cuando esa no es la realidad...’’ De acuerdo con Rosa Autora, entre los rasgos más distintivo de su esposo
figura la lealtad a sus compañeros, a sus amigos, a su Patria, y a sus
principios, y opina que las razones de la resistencia y la dignidad de los cinco
prisioneros están en la utilidad de la labor que realizaban para la
tranquilidad y seguridad del pueblo de Cuba. ''Ellos evitaron que nosotros corriéramos
muchos riesgos, incluidos los niños cubanos''. Fernando, quien ha resistido todas las
represalias y malos tratos en las cárceles norteamericanas -con lo cual se ha
violado la VIII Enmienda de la Constitución estadounidense-,
en su alegato ante la corte subrayaba: El pasado 11 de septiembre todos fuimos testigos de un acto criminal y horrendo. Un acto deleznable que consternó a la mayor parte de la población del mundo que conoció de esos hechos a través de las cadenas de televisión. Los actos terroristas que durante años se han cometido contra Cuba no han sido transmitidos por ninguna de esas cadenas. Permítaseme
recordar que también un 11 de septiembre, pero de 1980, Félix García, diplomático
cubano acreditado ante las Naciones Unidas, fue asesinado en la ciudad de Nueva
York por uno de los terroristas que hoy se encuentra preso en Panamá junto a
Posada Carriles. La realidad es que a Cuba no le queda otra alternativa que tener personas aquí que por amor a su Patria y no por dinero la mantengan al tanto de los planes terroristas y le permitan evitarlos siempre que sea posible. Esa es la razón de mi presencia aquí. Mientras la situación sea la que he descrito, Cuba tiene el derecho moral de defenderse de la forma en que mis compañeros y yo lo hemos hecho. |